PODERES ESPECIALES EN FILIPINAS
En Filipinas, su polémico presidente, Rodrigo Duterte, ha logrado que el Congreso le otorgue "poderes especiales" bajo la emergencia, lo que le permite actuar sin contar con el Legislativo, modificar los presupuestos e intervenir empresas privadas.
Grupos civiles y partidos de la oposición han alertado del riesgo de que se implante una "ley marcial de facto" al dar tanto poder a un mandatario que no oculta su poco apego a los cauces democráticos.
Duterte ha colocado a las Fuerzas Armadas al frente de la crisis, en detrimento del Departamento de Salud, y ha designado al general retirado Carlito Gálvez líder del equipo. "Estamos en guerra contra un enemigo invisible y necesitamos gente entrenada en el arte de la guerra", comentó ante las críticas por la militarización de la respuesta a la pandemia.
No es algo nuevo. El analista filipino Richard Heydarian recuerda que la gestión de Duterte se basa en la búsqueda de crisis (guerra contra las drogas, terrorismo, desastres naturales y ahora el coronavirus) para adoptar medidas extraordinarias. "Su algoritmo de poder opera bajo situaciones de emergencia, siempre más allá del marco constitucional".
La actual pandemia es una oportunidad atractiva para que "proto-dictadores de todo el mundo construyan un clima de terror", remarca Heydarian, profesor de relaciones internacionales de la Universidad La Salle en Manila.
Ordena "disparar a matar"
Duterte ha ordenado a las fuerzas de la ley "disparar a matar" a aquellas personas que violen los requisitos de la estricta cuarentena por la pandemia de Covid-19.