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jueves, diciembre 1, 2022

“El Acorazado” de Santo Domingo. Cuando la razón se impuso al ornamento

“Menos es más”. Este contundente eslogan, hoy parte del acervo popular, es el lema indiscutible del Movimiento Moderno, Racionalismo o Estilo Internacional, un cambio radical en la Arquitectura que surge en respuesta a la nueva realidad social y amplias posibilidades tecnológicas que venían fraguándose desde el inicio de la Revolución Industrial, y que se consolidaron tras el final de la Primera Guerra Mundial. 

La frase ha sido tradicionalmente atribuida al famoso arquitecto Mies van der Rohe, quien, sin duda, la popularizó. Sin embargo, fue Peter Behrens, pintor, dibujante publicitario, fotógrafo y diseñador alemán, su verdadero autor. Behrens está ampliamente considerado como uno de los pioneros del diseño moderno, y fue, por cierto, padrino profesional de Mies, además del de otros arquitectos clave de este momento de cambio estilístico, como Le Corbusier, Walter Gropius o Adolf Meyer, quienes trabajaron en su despacho.

Mies van der Rohe
Mies van der Rohe sentado en la silla MR, una de sus creaciones en colaboración con la diseñadora Lilly Reich. Los arquitectos del Movimiento Moderno no sólo se preocupaban del urbanismo y la arquitectura, sino que entendían fundamental el diseño de interiores como parte integral del concepto de obra completa.

Así, el Movimiento Moderno, desarrollado eminentemente a partir de los años veinte del pasado siglo, ha trascendido al imaginario colectivo a través de los principales dogmas que rigieron sus orígenes: una decidida apuesta por el funcionalismo y la ausencia de ornamento, en busca de un diseño sobrio y práctico en todos sus aspectos y ámbitos; creación a través de geometrías sencillas con criterios ortogonales, y de colores básicos; y una fuerte influencia del orden industrial: nuevos materiales de producción en serie, elementos prefabricados e incluso módulos desmontables. 

Concebido en paralelo a las «vanguardias artísticas» que se desarrollaban en ese momento (Expresionismo, Cubismo, Constructivismo o Surrealismo, entre otras), supuso la apuesta por una forma radicalmente distinta de construir, al subordinar el diseño y la imagen estética a la funcionalidad, con un uso desnudo de los materiales al huir de revestimientos que ocultasen su apariencia natural, e integrando todos aquellos adelantos técnicos y tecnológicos que se habían consolidado durante la Segunda Revolución Industrial: el uso de materiales como el hormigón armado, o de soluciones como los grandes muros cortina de acero laminado y vidrio plano.

La Villa Savoye
La Villa Savoye (Poissy, Francia, 1929) de Le Corbusier, es considerada uno de los ejemplos paradigmáticos de la arquitectura del Movimiento Moderno. Imagen obtenida de https://www.arquitecturaydiseno.es/

Sin embargo, el Movimiento Moderno y las diferentes corrientes que desde su raíz evolucionaron, fueron mucho más que la lucha contra el ornamento. Este fue un estilo comprometido con los nuevos y esperanzadores aires de la modernidad. Un movimiento arquitectónico y de diseño, pero también urbanístico de fuerte contenido social, preocupado por la mejora de la sociedad y la vida de las personas. 

En este sentido, se trabajó en propuestas que solventasen los problemas en las condiciones físicas e higiénicas de los barrios obreros, tanto a nivel arquitectónico como urbanístico, y del aumento de la población en las grandes ciudades, planteando una nueva forma de entender la relación entre el ser humano y su entorno.

Los inicios del Racionalismo en España

En 1930 se fundó en Zaragoza el grupo ATEPAC (Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), cuya sección en Cataluña (GATCPAC) será la más activa y prolifera en cuanto a profesionales representarrivos. El objetivo de esta sección era principalmente promover el entonces incipiente movimiento racionalista en nuestro país. Los valores sociales de progreso y búsqueda de la modernidad ligados a este estilo, encontrarán en sus orígenes un fuerte apoyo institucional,  sobre todo a partir de 1931 con la proclamación de la Segunda República. 

Entre los primeros atisbos de la influencia racionalista en España, destacan obras como: el Rincón de Goya, inaugurado en 1928 en Zaragoza, y considerado el primer ejemplo puramente racionalista en nuestro país; el Real Club Náutico de San Sebastián, inaugurado en 1929, quizá el más “lecorbusiano”, con su singular forma de barco; el monumental Hipódromo de la Zarzuela en Madrid, proyectado en 1934, en el que destaca la singular solución para la cubierta de las tribunas; y la Casa Bloc, construida en Barcelona a partir de 1933, la cual tenía una fuerte carga social por estar destinada a residencial de la clase obrera más humilde, y por su diálogo e integración en el entorno urbano en el que situó.

Hipódromo de la Zarzuela
Hipódromo de la Zarzuela (Madrid, 1934-1941) de los arquitectos Carlos Arniches Moltó y Martín Domínguez, junto con el ingeniero Eduardo Torroja. Imagen obtenida de: https://noroeste.ayeryhoyrevista.com/

El Acorazado” de Santo Domingo

En Murcia, sin embargo, la exigua burguesía de la capital, ajena a las influencias estilísticas y el progreso industrial europeos, seguía aún en los años treinta decantándose por los gustos ecléctico-modernistas, ya en clara decandecia. De hecho, de ese momento es uno de los edificios eclécticos más icónicos de la ciudad, la Casa Cerdá, inaugurada en 1936 en la plaza de Santo Domingo, frente a la barroca fachada trasera de la antigua iglesia dominica, dando la bienvenida a la mítica plaza desde el bulevar del Rey Sabio.

Es curioso que uno de los escasos ejemplos que superó el carácter provinciano de aquella vieja Murcia, siendo hoy considerado el ejemplo más puro de fachada racionalista en la ciudad, se construyera de manera coetánea, y a unos escasos metros en la misma plaza, que la Casa Cerdá: se trata del edificio “El Acorazado”. Así es, mientras en el lado noroeste de la plaza, el arquitecto José Antonio Rodríguez construía su obra culmen en el pomposo y superfluo estilo ecléctico; en el lado sureste, el arquitecto José Luis de León y Diaz-Capilla, hacía lo propio con su severo y sobrio inmueble funcional “de la coraza”.

Casa Cerdá
Paradójicamente, la Casa Cerdá (plaza de Santo Domingo, 1936) se construyó en estilo ecléctico, con fuertes aires modernistas, en la misma plaza y al mismo tiempo que el racionalista Acorazado. Imagen de: José Carlos Ruiz.

José Luis de León llegó a Murcia desde su Huesca natal en 1933, para ocupar el cargo de arquitecto municipal de la ciudad. En su ciudad adoptiva, el oscense diseñó vario ejemplos racionalistas que destacan: el situado en la calle Trapería esquina con calle Marín Baldo, en el que introduce paños de ladrillo visto; o mi favorito, levantado en la calle Alejandro Seiquer con calle Andrés Baquero, con su impoluto chaflán curvo.  

El Acorazado (plaza de Santo Domingo, 1935) diseñado por el arquitecto José Luis de León y Diaz-Capilla, es el más puro ejemplo de fachada de estilo racionalista en nuestra ciudad.
El Acorazado (plaza de Santo Domingo, 1935) diseñado por el arquitecto José Luis de León y Diaz-Capilla, es el más puro ejemplo de fachada de estilo racionalista en nuestra ciudad.

Inaugurado en 1935, El Acorazado acaso debe su popular nombre al hermético y duro aspecto que presenta, que pudiera recordar a estas inaccesibles embarcaciones de guerra; acaso a la gran cantidad de acero que se utilizó para la construcción de su estructura, algo inusual para el momento.

Su disposición de huecos de fachada es clara y ordenada, destacando un cuerpo de miradores que sobresale a modo de torreón en el lado izquierdo de la fachada, como único elemento singular. El balcón corrido de la primera planta rompe el ritmo, rematada su seguridad con una barandilla tubular hueca de acero, en sentido horizontal y ausente de toda floritura. Lo dicho, menos es más.

Tal y como ha ocurrido, una y otra vez, a lo largo de la Historia del Arte: a una corriente, le sigue otra radicalmente opuesta. Herederos de los adelantos tecnológicos que se propiciaron en la segunda mitad del siglo XIX, de la teoría funcionalista, y de las corrientes artísticas de vanguardia de inicios del siglo XX, los arquitectos racionalistas rompen por completo con el pasado y la tradición representados por el Historicismo, y en una frenética búsqueda de la modernidad, proponen un estilo con aspiraciones internacionales, que sin duda, cambió por completo el devenir de la Arquitectura del siglo XX.

José Carlos Ruiz Castejón
José Carlos Ruiz Castejónhttp://www.instagram.com/edificioscatalogados/
Arquitecto. Autor del perfil de Instagram #EdificiosCatalogados donde hablo sobre la arquitectura, historia y curiosidades del patrimonio edificado de Murcia. Amante de la historia y del arte. Amante de Murcia y sus tradiciones.
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