martes, abril 20, 2021
- Advertisement -

Vamos a la playa…

La Costa Cálida es ese rincón en el que tenemos un clima que hace que en cualquier época del año apetezca acercarse a las numerosas playas de nuestro litoral. Sin embargo, la falta de una verdadera política de desestacionalización, hace que sea a partir del puente de San José cuando los habitantes de la región y los turistas intensifican su presencia sobre la arena, recurriendo al baño en el mar y a una buena cerveza fría en los momentos de más calor.

Pues bien, eso que sabe todo el mundo, parece que lo han pasado por alto las autoridades, especialmente en cuanto a las playas cartageneras se refiere, como si la economía y el empleo del municipio estuviera “sobrao” de beneficios.

Si empezamos por la playa más cercana a la ciudad, cualquiera que se acerque puede ver los jardines descuidados y llenos de basura (que si bien es cierto que son incívicos los que la tiran, también son irresponsables las autoridades que deberían contratar un servicio para limpiarla, sabiendo que es algo que está todo el año).

Otro aspecto que podemos analizar es que ni siquiera para los días festivos y fines de semana se ha activado el servicio de autobuses que une el casco urbano de Cartagena con el Portús o Cala Cortina. Y el transporte público que lleva a La Manga, Isla Plana o el sur del Mar Menor se reduce aún más los sábados y domingos frente a la ya de por sí escasa frecuencia de las jornadas laborables.

Ya que nos ponemos a hablar de la costa marmenorense, el único gesto que se ha visto en Los Urrutias, Los Nietos, Mar de Cristal, … ha sido la instalación de unos costosos balnearios y pasarelas, ante la incapacidad de la administración de solucionar los problemas de fangos que tienen esas playas. Sinceramente, no sé cómo hay que decirle a las administraciones que si hay algo que no necesita nuestra laguna salada son más infraestructuras que la invadan mar adentro. Nuestro medioambiente requiere menos infraestructuras y más control, precisamente sobre la intervención del ser humano, en este singular espacio de la naturaleza.

Pero a ese poco atractivo para darse un baño, seguimos sumando. Ni la Demarcación de Costas del Estado ni el Ayuntamiento han sido capaces de desbloquear las autorizaciones y concesiones para que desde esta Semana Santa hubiera chiringuitos en nuestras costas donde poderse tomar esas cervezas frescas, y lo que es más importante, donde pudieran trabajar los más de 350 empleados que consiguen un trabajo gracias a estos negocios.

Sin embargo, esta no es la única falta de previsión. Estos días nos hemos enterado de que la concesión del servicio de limpieza de playas ha caducado. Esto supone que el gobierno municipal (cuyas áreas de trabajo están repartidas en 15 concejales) no ha hecho sus deberes de sacar este contrato a licitación a tiempo. Las consecuencias van desde el riesgo de dejar las playas sin limpiar, a que si se siguen limpiando sea a un coste superior y con peores medios que se tendrían si se hubieran iniciado con tiempo los trámites, a parte de la inestabilidad laboral de los trabajadores.

Si a esto se sumamos que el estado de algunas carreteras como la de acceso a Los Urrutias parecen más un camino de cabras que el acceso a una localidad turística, podemos cantar la canción, de “Vamos a la playa ….”, pero no tendremos fácil disfrutar de algo más que un bronceado, hasta que los responsables políticos no se pongan las pilas y sean conscientes de que deben justificar con hechos los altos salarios que les pagamos.

- Advertisement -

Últimas Noticias

Noticias Relacionadas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here