lunes, mayo 17, 2021
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Spiriman y la prueba de que no todo vale por un minuto de gloria

El pasado 21 de febrero la prensa nacional se hacía eco de la milagrosa recuperación del adenocarcinoma de pulmón con múltiples metástasis en huesos y órganos de Jesús Candel, conocido públicamente como Spiriman. Este médico, célebre por su actividad en redes durante el confinamiento domiciliario, anunciaba 6 meses atrás la gravedad de su estado.

Él mismo, se autoproclama curado gracias a su voluntad “capaz de hacer milagros” porque “el que quiere curarse se cura”. Unas palabras especialmente peligrosas teniendo en cuenta que salen de la boca de un profesional sanitario -médico en el hospital Virgen de las Nieves de Granada- y que se extienden como la espuma entre los miles de seguidores que acumula en redes sociales.

Estas declaraciones no pueden pasarse por alto, ya que una cosa es la libertad de expresión de la que siempre ha hecho uso a la hora de tachar a la COVID-19 de “pollonavirus” e ir en contra del estado de alarma y otra muy distinta, socavar la memoria y fuerza de quienes perdieron la batalla contra el cáncer.

Una actitud y filosofía intolerable que desprecia el honor de todos aquellos guerreros que no pudieron continuar viviendo a pesar de su incesante lucha. Es inconcebible que una persona, especialmente un médico, cuestione las ganas de vivir de todas y cada una de las personas que no pudieron hacer frente a la sombra del cáncer. Todos tenían una familia por la que luchar, una vida que seguir, muchos sueños por cumplir y metas que alcanzar desvanecidas por la enfermedad. Han luchado como fieras y han dejado gente rota a su paso.

Con el cáncer no se juega

Spiriman ha demostrado que no todo vale por un like, por una visualización, por un seguidor más, por el ego y el narcisismo. Con el cáncer no se juega. Ni con los enfermos, sus familias y amistades.
Ante esta situación, se hacen necesarias unas disculpas a cada uno de ellos, rectificar y, para el futuro, medir las palabras por la enorme responsabilidad que implica ser médico y figura pública.

Por todos los que lucharon y se fueron, por quienes les acompañaron, por todos los que aún están lidiando con la batalla y por todos profesionales que sí honran la memoria de los que ya no están: “SIEMPRE FUERTES” Pablo Ráez Martínez (1996-2017)

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