jueves, agosto 5, 2021
- Advertisement -

Politiqueo Cartagenero

Con el panorama político revuelto a nivel regional y nacional, y a la espera de que se vote la moción de censura (puesto que hasta el último momento puede haber sorpresas por el movimiento de un voto) muchos cartageneros se preguntan cuáles son las opciones de que esto influya en el cambio de la alcaldía cartagenera que está previsto hacer en junio entre Ana Belén Castejón y Noelia Arroyo.

En Cartagena la suma para que Arroyo u otro candidato sustituya a la actual alcaldesa tiene que ser de 14 concejales, una cifra a la que no es fácil llegar, pues la situación en Ayuntamiento de Cartagena se ha complicado un poco más en las últimas semanas con la expulsión de Gonzalo Abad de VOX, que seguirá como concejal no adscrito, aunque opciones existen tanto para una cosa como la otra.

Analicemos.

Arroyo, Castejón y Padín dicen estar muy unidos y la candidata a la presidencia regional Ana Martínez Vidal ya ha escenificado su ruptura con Padín al dejarlo fuera del órgano interno de Ciudadanos de coordinación Comarcal. Esto significa que no va a ser su candidato en las próximas elecciones municipales (algo que tampoco garantizaría su reelección), por lo que el hoy primer teniente de alcalde se debate entre integrarse o no en el PP, algo que puede variar en función de la moción de censura. Experiencia ya tiene de estar en otros partidos.

Y es que si saliera la moción, Ana Martínez Vidal podría ofrecerle a la otra edil de Ciudadanos, María Amoraga, un hueco en algún organismo regional mejor remunerado que el de concejal. Esa jugada le permitiría a la candidata a presidenta autonómica que entrara como concejal Javier Plitt, quien sí cuenta con su confianza, pudiendo promocionarlo como alcaldable ya sea para la siguiente legislatura, posicionándolo como portavoz municipal de Cs. Esto supondría el empujón que le faltaría a Padín para saltar al PP, por lo que Ciudadanos se quedaría con un concejal sólo.

Si Plitt (especialista en Turismo) se incorpora de edil, se dejaría querer por MC, que tendría que sumar los votos del resto de la oposición y uno de los “socialistas de corazón” para que Arroyo no fuera alcaldesa. En este sentido, Plitt podría ser vicealcalde con Movimiento Ciudadano, una vez que ya no influirían los antecedentes de enfrentamientos personales de Padín con José López.

Pero seguiría faltando un concejal para el trigrupito (porque no hay tres partidos) actual dejara de mandar. Pues bien, los ediles expulsados del PSOE ven que se les acaba el futuro político y, además, desde el principio consideraban duro el momento en el que tengan que votar a Arroyo de alcaldesa. En este caso la multitud de opciones de recolocación o colocación de allegados que ofrecería la llegada del PSOE al gobierno regional –si es que esto llegara a suceder- puede suponer que antes de junio uno de los ediles díscolos vuelvan al redil socialista y Castejón no pueda entregar la alcaldía a Arroyo.

En este caso, para que el alcalde fuera el candidato que proponga MC se tendrían que sumar el nuevo edil de Ciudadanos y uno de “socialistas de corazón”, más los votos de Podemos-IU-Equo (que los darían con tal de que no esté en el gobierno municipal el PP, más cuando ya no está de portavoz Pilar Marcos, que tuvo enfrentamientos con el exalcalde de MC), pero también el voto de Gonzalo Abad (que tampoco tendría problemas, pensando incluso en poder incluirse en el futuro en MC para salvar su carrera política) y Pilar García de VOX.

Esta última, quizás tuviera difícil tomar la decisión de si aupar a la alcaldía a Arroyo (como querrían muchos de sus votantes, a pesar de que supondría darle todo el protagonismo de la derecha local a su principal adversaria) o al candidato de MC (un partido local que cuenta entre sus votantes con muchos simpatizantes de VOX a nivel nacional y que nunca soportarían que el partido de ultraderecha ayudara a resucitar el PP cartagenero tras el hundimiento electoral).

En todo caso, habría que ver quién sería el candidato a la alcaldía de Movimiento Ciudadano para aunar tan complicada suma. José López, tan odiado y querido al mismo tiempo por sus formas, ha ido perdiendo mucho protagonismo en esta legislatura en favor del portavoz adjunto de su grupo, Jesús Jiménez, un político al uso que podría convencer a más miembros de la corporación (sobre todo de los concejales no adscritos dispuestos a abandonar a Castejón).

En realidad esto no tendría que ser visto como una entrega de la cabeza de López, sino como una forma de crear una segunda cabeza visible en Movimiento Ciudadano, que le permitiría presentar una candidatura más fuerte no sólo en las próximas elecciones municipales sino, sobre todo, a la Asamblea Regional, la vieja aspiración de los cartageneristas que con un candidato más conocido habrían conseguido en los últimos comicios. Por cierto, si tras el rechazo de la moción de censura la situación autonómica se volviera tan ingobernable que –consiguiendo unas encuestas positivas- López Miras decidiera adelantar las elecciones, el voto cartagenerista a la Asamblea se vería reducido por la polarización del voto.

En definitiva, el juego en Cartagena está difícil para todos, pero también se ha abierto con el movimiento político regional, que en caso de que hubiera un gobierno Cs-PSOE permitirá colocar al secretario general de los socialistas cartageneros, Manuel Torres, en un puesto visible que le de protagonismo de cara a las elecciones municipales, como podría ser la presidencia de la Autoridad Portuaria (uno de los puestos políticos mejor remunerados de la Región y que le permitiría mimar a “su” barrio de Santa Lucía). No obstante, para las locales de 2023 los socialistas tendrán que hacer primarias y la diputada regional Carmina Fernández también quiere su espacio.

Estas son las cuentas que muchos están echando pero cada día en política es un mundo y todo puede cambiar de la noche a la mañana, como se ha visto en la Asamblea.

- Advertisement -

Últimas Noticias

Noticias Relacionadas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here