lunes, mayo 17, 2021
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23 años de lucha por El Molinete

Por Polibio Pecres

Hace 23 años un grupo de cartageneros amantes de su patrimonio se unieron a la arqueóloga Blanca Roldán para aunar los esfuerzos de cuatro colectivos y decenas de particulares que consideraban que nos encontrábamos ante una oportunidad única de conocer qué patrimonio histórico se había conservado a lo largo de miles de años en el cartagenero Cerro de El Molinete y ponerlo en valor.

Por aquel entonces el Ayuntamiento estaba terminando de tirar los últimos edificios que habían expropiado, en su mayoría a gente humilde con la excusa de crear un gran parque en esta zona del casco histórico. Se planteaba como la forma de regenerar la mala fama que había cogido por todo el Mediterráneo esta colina, una de las que dieron identidad a la ciudad romana de Cartago Nova, la de las cinco colinas.

Pero aunque los resultados arqueológicos de las pequeñas catas arqueológicas que se habían hecho a lo largo del cerro fueron sorprendentes, el Ayuntamiento empezó a diseñar un plan urbanístico con el que quería construir alrededor de todo lo que no fuera la cima de la colina. Es decir, que incluso en lo que hoy se ha denominado el barrio del Foro romano, se contemplaban edificios y calles con sus canalizaciones subterráneas que hacían imposible respetar el legado arqueológico que allí se encontraba.

Entonces se constituyó la Coordinadora para la Defensa del Cerro del Molinete, se recogieron 12.500 firmas en contra de estas construcciones, 2.000 personas acudieron una protesta en el cerro, y se presentaron miles de alegaciones pidiendo que se ampliara el parque arqueológico, se eliminaran los desmontes previstos en la urbanización, que esta no se sobrepasara la cota máxima del cerro y que todo lo que se hiciera fuera condicionado a una excavación arqueológica previa en extensión.

Tras la presión del Instituto Arqueológico Alemán, Hispania Nostra e instituciones de todo el país, que respondieron a la llamada de la Coordinadora del Molinete, se consiguió, entre otros, el compromiso de que no se construiría nada en la zona en la que se habían concentrado más excavaciones arqueológicas, lo que había permitido demostrar su monumentalidad, y que en el resto del ámbito del plan urbanístico cualquier actuación quedaría condicionada a la excavación arqueológica previa en extensión, sin sobrepasar la cota del cerro y sin realizar desmontes.

Los que conocíamos bien el cerro sabíamos que, si se respetaban esos condicionantes, la realidad es que no se iba a poder construir nada en el cerro y ese era el objetivo final: un Parque Arqueológico en toda la colina. Pero llegó el momento de la verdad. El Ayuntamiento excavó un tercio de lo que había diseñado como parcelas en la zona de la
Morería y se encontraron a muy poca profundidad restos de gran interés: un barrio artesano y portuario romano atravesado de un extremo a otro por una calzada romana “en perfectas condiciones” (decía entonces Elena Ruiz, por entonces coordinadora municipal de Arqueología), pero también un gran edificio público de época púnica, del que no se supo más porque no continuaron las excavaciones.

Entonces, la Coordinadora del Molinete pidió, con manifestación incluida, que siguieran los estudios arqueológicos y que esos restos se conservaran integrándose en el Parque Arqueológico. Pero el Ayuntamiento rompió sus promesas, dejó abandonados los restos e intentó en tres ocasiones venderlos, sin éxito. Ahora vuelven al ataque, a pesar de que el arqueólogo José Miguel Noguera hizo público hace unos años que se había encontrado el Palacio de Asdrúbal que decía el historiador clásico Polibio y que daba nombre a la colina en época clásica (Arx Asdrúbalis=Palacio de Asdrúbal), algo que se vio refutado con la  investigación del doctor en arqueología Iván Negueruela, que demuestra que no se trata de una pequeña construcción, sino de todo el cerro en su conjunto (algo que, por desgracia, ningún otro arqueólogo se ha puesto a medir y documentar, para confirmarlo o desmentirlo científicamente).

Pero es que, aunque no quedara nada del Palacio de Asdrúbal, aquí lo importante es que se excave todo antes de que los terrenos dejen de ser municipales, porque es la única manera de garantizar que sabremos los restos (púnicos, romanos, posteriores y anteriores) que aún esconde El Molinete y poder garantizar que se conservan con una visión de conjunto. Y es que actuaciones como la inclusión de canalizaciones subterráneas de servicios que antes no existían (como fibra óptica, pluviales o gas) sin hacer una excavación arqueológica previa que decida si se puede o no hacer, destrozarían restos como la calzada romana que se encuentran a poca profundidad.

Confiamos en que los constructores sean más sensatos que los gobernantes y no opten a comprar estos terrenos, pero sobre todo, la ciudadanía debe reclamar a la administración una solución definitiva, que elimine para siempre la posibilidad de construir en todo el ámbito del Molinete, ampliando el parque arqueológico. Y si no están dispuestos a que se disuelva la inútil sociedad casco antiguo, una opción podría ser trasladar la edificabilidad a otros terrenos a otros de titularidad municipal. No es tan difícil, como dicen los técnicos de la Dirección General de Bienes Culturales, proteger el Molinete es cuestión de “voluntad política”.

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