miércoles, agosto 4, 2021
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El cirujano que atendió a Lady Di revela cómo fueron sus últimas horas en quirófano

MoSef Dahman era un joven cirujano general cuando el pasado 31 de agosto de 1997, durante una guardia, tuvo que enfrentarse a uno de sus mayores retos profesionales luchando a la desesperada por salvar la vida de Lady Di, la princesa de Gales. La ex mujer de el príncipe Carlos había resultado gravemente herida esa noche tras sufrir un accidente automovilístico en el centro de París.

Aunque hasta ahora, Dahman nunca había hablado con la prensa, ha roto su silencio concediendo una entrevista al Daily Mail. Lo ha hecho para desmentir aquellas teorías conspiranoicas que afirman que su muerte no fue accidental.  En este sentido, ha querido resaltar el enorme esfuerzo que desempeñó el personal médico de emergencia francés aquella noche para salvar a Diana.

Las casualidades que le hicieron atender a Lady Di

Dahman es parisino de nacimiento pero no habría estado en su ciudad natal esa noche si no fuera porque estaba a punto de convertirse en padre por segunda vez.

“Pero no me tomé unas vacaciones ese verano”, recuerda. “Por la sencilla razón de que mi esposa estaba embarazada de mi hijo (ya tenían una hija). Como resultado, trabajé todo el verano”, explica el médico, de 56 años.

Concretamente, el Mercedes en el que viajaba Diana se estrelló en el túnel de Alma aproximadamente a las 00:23 de la mañana. La gravedad de las lesiones obligó a los médicos a atender a Lady Di durante mucho tiempo en el lugar del suceso.

Durante el trayecto en ambulancia sufrió un paro cardíaco. Tras ser reanimada, fue trasladada al hospital en el que trabajaba Dahman. Llegó allí a las 2:06 de la madrugada. “Estaba descansando en la sala de servicio cuando recibí una llamada de Bruno Riou, el anestesista principal de servicio, diciéndome que fuera a la sala de emergencias”, recuerda Dahman.

“No me dijeron que era Lady Diana, pero que había habido un accidente grave que involucraba a una mujer joven. La organización del hospital Pitié-Salpêtrière era muy jerárquica. Entonces, cuando recibías una llamada de un colega de alto nivel, eso significaba que el caso era particularmente serio“, recuerda.

Una vez llegó a Urgencias, “mi interna estaba en la habitación. Pero estaba en un rincón porque estaba un poco abrumada por la gravedad del momento”. Dahman, que tenía 33 años en ese momento, fue informado de que la identidad de la paciente correspondía a Diana, princesa de Gales.

“Para cualquier médico, cualquier cirujano, es de gran importancia enfrentarse a una mujer tan joven que se encuentra en esta condición. Pero, por supuesto, más aún si es una princesa“, dice el médico.

La radiografía de pecho que hicieron a Diana al llegar al hospital mostraba una “hemorragia interna muy grave”. Por ello, se la sometió a un drenaje torácico para extraerle el exceso de líquido de la cavidad torácica.

Situación crítica

Sin embargo, la hemorragia persistió y Diana estaba recibiendo transfusiones de sangre O-negativa en la sala de emergencias, ya que aún no se había establecido su grupo sanguíneo. En torno a las 2:15 de la mañana sufrió otro paro cardíaco. La situación se había vuelto más crítica y se necesitaba una intervención más extrema.

Mientras se sometía a un masaje cardíaco externo, Bruno Riou le pidió a Dahman que le realizara un procedimiento quirúrgico. De hecho, debía hacerlo mientras Diana todavía estaba en la sala de emergencias algo “verdaderamente excepcional”. “Hice este procedimiento para permitirle respirar”, explica Dahman. “Su corazón no podía funcionar correctamente porque le faltaba sangre“, explica.

Durante la intervención, Dahman descubrió que Diana había sufrido un desgarro significativo en su pericardio, que protege el corazón. Por ello, el pronóstico empeoró. Al lugar también acudió Alain Pavie, el mejor cirujano cardíaco de Francia puesto que si alguien podía salvarla, era él.

Pavie decidió que Diana debía ser trasladada a uno de los quirófanos del hospital. Sospechaba que aún no se había encontrado la fuente principal de su hemorragia interna. Fue necesaria una exploración quirúrgica adicional.

La herida más grave de Lady Di

Este procedimiento permitió descubrir la herida más grave que padecía: un desgarro en la vena pulmonar superior izquierda, en el punto de contacto con el corazón. Tras ello, Pavie suturó la lesión.

Aunque se repararon los daños físicos más importantes, el corazón de Diana no volvía a latir desde antes de la exploración quirúrgica.

“Probamos descargas eléctricas, varias veces y, como había hecho en la sala de emergencias, masaje cardíaco”, dice Dahman. “El profesor Riou le había administrado adrenalina. Pero no pudimos hacer que su corazón volviera a latir“. El equipo continuó estos esfuerzos de reanimación durante una hora completa y, en última instancia, infructuosa.

“Luchamos duro, lo intentamos mucho, realmente muchísimo. Francamente, cuando estás trabajando en esas condiciones, no notas el paso del tiempo”, dice Dahman. “Lo único importante es que hagamos todo lo posible por esta joven”, añade.

“Habíamos traído gente a Pitié-Salpêtrière que estaba en muy mal estado, más grave que Diana cuando llegó. Es uno de los mejores centros de Francia para este tipo de emergencias traumáticas. Y salvamos a algunas de esas personas, lo que nos hacía especialmente felices y orgullosos. Pero eso no sucedió aquí. No pudimos salvarla. Y eso nos afectó mucho“, recuerda.

A las 4 de la mañana el equipo aceptó que no se podía hacer más por Lady Di. Fue una “decisión colegiada'”, recuerda Dahman. Cesaron todos los esfuerzos de reanimación.

Después de su fallecimiento

“Siempre es una gran decepción ver a alguien joven dejarnos“, dice Dahman. “También sufres un gran cansancio físico por la energía que has gastado tratando de salvarla. Y así estábamos particularmente destrozados y cansados. Al final, estábamos reventados”, recuerda.

En los días posteriores este cirujano fue testigo de como algunos medios de comunicación intentaron infiltrarse en las salas y pasillos para acercarse a quienes habían estado tratando a Diana.

“Pitié-Salpêtrière es un hospital público”, dice. “La princesa fue atendida en un edificio donde había otros pacientes del hospital. Vimos gente disfrazándose de personal médico, empujando carritos, tratando de obtener información. Había mucha presión sobre nuestra seguridad”, detalla.

“Cuando estaba tratando a Diana, usaba mis zuecos blancos. Y obviamente en esa situación no le prestas atención a nada más que a tratar de salvar al paciente. Fue solo a la mañana siguiente cuando noté que mis zuecos estaban manchados con su sangre“, recuerda el doctor conmocionado.

“De todos modos, el hospital es muy grande y estaba caminando entre edificios, cuando un francés se me acercó y me dijo: ‘Ah, tus zuecos, me interesan. Quiero comprártelos. Hay sangre azul en ellos”. Horrorizado, Dahman se negó y lo antes posible limpió los zuecos que había usado esa noche.

“Cuando es una princesa y sigues su funeral junto con miles de millones de otras personas, y has tratado de salvarla, eso obviamente te marca. Te marca toda tu vida. Porque es tan terrible que esta hermosa persona haya tenido un final tan trágico“, dice.

“Cuando llegamos a agosto, lo pienso. Fue el año en que nació mi hijo y, por supuesto, cada aniversario de eso lo pienso”, dice en referencia al aniversario de la muerte de Lady Di.

“No vuelvo a eso todo el tiempo porque han pasado muchos años. Pero cada vez que ha salido un nuevo libro sobre la muerte de Diana en Francia, me lo han enviado. Así que, lamentablemente, tengo una colección de esos libros“, concluye el doctor.

Cande Martínez
Redactora en Murcia Noticias y El Parlamento. Actualmente cursando el último año del grado en Periodismo. Sucesos, reportajes y actualidad. Instagram: @cmartinezferra
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