El caos se apodera de la residencia Caser de Santo Ángel

El caos se apodera de la residencia Caser de Santo Ángel

Más de 20 personas mayores han contraído el coronavirus en la residencia Caser de Santo Ángel, según informaba ayer el Consejero de Salud, Manuel Villegas. El COVID-10 también ha infectado a casi toda la plantilla, lo que son 19 trabajadores.

Se trata del centro de mayores que más casos ha acumulado de los seis donde se conocen hasta el momento infectados. Ya son 52 distribuidos en seis residencias de cuatro municipios: Murcia, Cartagena, Santomera y Abanilla.

La residencia Case de Santo Ángel pasó a manos de la Comunidad tras el pasado domingo. Todo ello comenzó por ocultar la información de que uno de los residentes era sospechosos de tener coronavirus. Murió después en el Hospital el Quirón. Después de suceso, muchos familiares denunciaron haber perdido la comunicación con sus abuelos o sus padres. La residencia sufre requerimientos que no pueden gestionar y se encuentras desbordados.

“La incertidumbre nos está matando”, asegura una de las familiares de otra residentes del Caser que dio positivo. Ahora, desconoce la situación en la que se encuentra su madre, pues la residencia no le coge el teléfono.

Consciente del desasosiego de los familiares, desde el centro, del director de Operaciones, Pablo Rubio, pedía disculpas “por la saturación de llamadas durante estas primeras horas”. También informaba de que “una vez contactadas telefónicamente la mayoría de familias”, seguirían con las llamadas “individuales” para dar cuenta de la situación familiar y del centro. Además, se comprometen a enviar un SMS de manera regular “con la información mas relevante del día”.

Como consecuencia del caos que hay en la residencia Caser de Santo Ángel, ayer hubo un incidente que casi le cuesta la vida a una de las residentes. Según denuncia Isabel Ruiz, por la mañana llamaron por teléfono para comunicarle que su abuela había dado positivo en coronavirus. “Me dijeron que la iban a ingresar, pero no supieron decirme dónde”.

Desde la recepción solo me dijeron que se la habían llevado en ambulancia. “Llamé a la Arrixaca, al Morales, al Quirón… no estaba en ningún lado”, prosigue. Su hermana volvió a llamar a la residencia y les amenazó con llamar a la policía. “Entonces me dijeron que probara a llamar al Hospital Mesa del Castillo”, afirma. Y allí estaba su abuela, pero sin dar crédito de lo que había sucedido.

”Me dijeron que menos mal que había llamado al hospital porque en la residencia no les facilitaron su historial médico cuando se la llevaron en ambulancia. Desconocían si era alérgica a algo, si sufría alguna patología… Y es que mi abuela es diabética”. Desde el Hospital Mesa del Castillo intentaron averiguar esta información telefoneando a la residencia Caser. Pero, igual que les ocurre a los familiares, nadie les cogía el teléfono.

Desde Caser, sostienen que desde el 2 de marzo comenzaron a tomar “medidas preventivas de contención”. Estas serían restringir visitas de manera gradual, tomar temperatura o lavar las manos a toda persona que entrara en el centro.

En Cartagena, por otro lado, hay una situación parecida. En la residencia Dorotea hay cuatro positivo y quince personas que presentan síntomas. El yerno de una residente asegura que lleva días llamando a la recepción. Ellos solo le indican que los ingresados están en el Rosell, pero no le dice si su suegra es o no una de ellas. “Nos tarta como si no tuviéramos derecho a saber dónde está o cómo se encuentra”, lamenta.

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