jueves, agosto 5, 2021
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Cronología del desastre del Mar Menor y la angustia del regadío

Muchos han señalado a agricultura intensiva que se practica en el Campo de Cartagena como responsable del lamentable estado del Mar Menor. La necesidad de agua desalinizada para regar los cultivos empujó a los agricultores a instalar desalobradoras en sus terrenos con las que desalinizar el agua del subsuelo. Una práctica irregular que ha provocado el ininterrumpido desmantelamiento de estas construcciones y las correspondientes multas a los propietarios.

Las desalobradoras privadas no siempre fueron ilegales

Sin embargo, la implantación de estas desalobradoras no siempre fue ilegal, pese a que no existían las instalaciones necesarias para impedir que la salmuera (agua con gran concentración de sal) fuera a parar al Mar Menor. En el año 1995 la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), dependiente entonces del Ministerio de Medio Ambiente, aprueba un Real Decreto para regular las instalaciones de desalación de agua marina o salobre (RD 1327/1995, de 28 de julio). En la normativa se establece que los organismos pueden autorizar las instalaciones de las plantas desalobradoras siempre que se conceda la autorización para los vertidos.

Las autorizaciones de desalación a particulares son “provisionales”, con motivo de la escasez de agua. Los permisos se otorgan en precario, hasta que se resuelva con carácter definitivo.

“Las autorizaciones tienen el carácter temporal y en precario, salvo aquellos casos también comentados en que ya se dispone del recurso (pozo legalizado o agua marina) y se quiera desalar el mismo, en estos casos las autorizaciones no tienen por qué ser precario y pueden otorgarse durante un plazo más amplio, podría ser de 5 ó 10 años con posibilidad de prórroga.”

Consideraciones sobre la instalación de las plantas desalobradoras.
Consideraciones sobre la instalación de las plantas desalobradoras.

El Campo de Cartagena era por entonces un caos de pozos sin regularizar. Una vez se autorizasen estos pozos, se haría la autorización de la planta, que podría otorgarse a un particular. En esta resolución también se establece como punto de vertido de la salmuera el Mar Menor,

“Se tiene prevista la eliminación de la salmuera a través de una conducción del aliviadero construido por el Ayuntamiento de San Javier y que, saliendo desde la plata depuradora del pueblo, llega hasta el Mar Menor a la altura de la Academia del Aire.”

En 1996 sabían que el funcionamiento de las desalobradoras no era sostenible para el Mar Menor

El proyecto no era sostenible para el Mar Menor y en el año 1996 ya lo sabían. Por ello, la CHS cambia el plan e invierte alrededor de 40 millones de euros en la construcción de una red de salmueroductos que captase el retorno de riego del Campo de Cartagena y dirigiera ese agua a la desalobradora del Mojón (San Pedro del Pinatar). Con esta obra el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo persigue dos objetivos: “preservar el Mar Menor de los retornos de riego originados en la zona regable del Campo de Cartagena y que presentan un elevado contenido en nutrientes, lo que propicia la eutrofización del Mar Menor; y por otro lado, obtener nuevos recursos hídricos para los regadíos de la zona al reutilizar el agua procedente de los retornos de riego una vez tratada”, explica el BOE.

Solicitud de desalobradora particular.
Solicitud de desalobradora particular.

Una estación de bombeo inservible

Durante la dictadura se gesta el proyecto y en 1979 el Estado inaugura el trasvase Tajo-Segura, para llevar agua a las fértiles tierras del sureste español. Entonces se aprueba que al Campo de Cartagena le lleguen 200 hectómetros cúbicos del trasvase, de los 600 que tendrían que llegar en total. El agua sobrante se drenaría y se transportaría hasta una estación de bombeo situada entre Los Alcázares y El Carmolí. En esa estación el agua se elevaría hasta el Mojón, donde hay una estación desalobradora y, desde allí, se volvería a verter ese agua al canal del trasvase.

“Pero claro, la media de la Comunidad está en 70-80 hm3, por lo tanto, no hay agua que drene para llegar ahí. Pero sí llega la salmuera. Esa planta en teoría debía recoger el agua, bombearla y tratarla para volver a reutilizarla. No llega a funcionar porque la tubería que se hace de bombeo hacia el mojón se construye mal. Cada vez que le metes presión revienta. Esa tubería está inservible”, explica Santiago Pérez Blaya, agricultor síndico de Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena (CRCC).

Planta de bombeo situada entre Los Alcázares y El Carmolí.
Planta de bombeo situada entre Los Alcázares y El Carmolí. – Inma González

La Confederación retira los permisos, pero no precinta las plantas

La CHS concedió las autorizaciones provisionales, de cinco años, a 52 desalobradoras de agua subterránea particulares. Entre los años 1995 y 1996 se aprueban 35. Santiago, que era propietario de una de esas desalobradoras regladas, explica que durante esos años “fue legal desalobrar agua y utilizarla para riego, con controles, contadores y unos puntos de vertidos”. Pero pasados esos cinco primeros años, la Confederación comunicó a los regantes que los permisos habían caducado y se retiraba el punto de vertido.

En el año 2004 empiezan a enviarse notificaciones en las que obligan a los propietarios de las plantas “abstenerse de hacer uso alguno de dicha instalación”. “Nadie volvió a saber nada después de esas cartas. No vinieron a precintarlas ni nada, dejaron que se siguiera vertiendo”, apunta, por su parte, el agricultor.

Aunque en esas mismas cartas existía la posibilidad de obtener una nueva autorización, matizaban que estaría sujeta a la “Evaluación de Impacto Ambiental”. Tras cinco años de vertidos, el Ministerio de Medio Ambiente ya había comprobado que esta práctica era dañina para el Mar Menor. Pero la agricultura de regadío de la zona ya no se entendía si la desalobración de agua y no solo continuaron funcionando las que habían sido autorizadas, sino que se instalaron nuevas plantas de forma ilegal. Un comisario de aguas declaró que podría haber hasta 900 plantas desalobradoras en todo el Campo de Cartagena que funcionan gracias a una tupida red de canalizaciones subterráneas que desembocan en el Mar Menor.

Estado del Mar Menor en mayo de 2020.
Estado del Mar Menor en mayo de 2020. – Inma González

El empeoramiento del Mar Menor en 2016 impulsa el desmantelamiento de las desalobradoras ilegales

El año 2016, veinte años después de que se emitieran las primeras autorizaciones, salta el escándalo de la ‘sopa verde’. La sobreabundancia de fitoplancton en las aguas del Mar Menor dejó una estampa pésima, pintando el agua de color verdoso. El Gobierno de la Región de Murcia y la CHS se apresuraron a tomar medidas para detener los vertidos a la laguna. El fiscal José Luis Díaz Manzanera ordenó a la Consejería de Agricultura que cortase la entrada de salmuera por los cauces de dominio público al Mar Menor.

La consejera Adela Martínez-Cachá manda un escrito a la Confederación, propietaria de la Rambla del Albujón, diciendo que corte la circulación de agua. La CHS remite este escrito al Ministerio de Medio Ambiente, encabezado por Isabel García Tejerina, que decide que se desmonte la tubería que ellos mismos habían construido dos décadas antes. Las instituciones creían que quitando la red de tubería, terminarían los vertidos. Pero se ha demostrado que no.

Tardaron entre ocho y nueve meses en empezar a desmantelar las plantas desalobradoras privadas, a principios de 2017. Tras los ensayos de los científicos, que concluyen que la culpa del estado del Mar Menor es de los nitratos que se vierten a través del salmueroducto. Es entonces cuando la Confederación empieza a sellar el canal.

Desembocadura de la Rambla del Albujón al Mar Menor en mayo de 2021.
Desembocadura de la Rambla del Albujón al Mar Menor en mayo de 2021. – Inma González

La COAG quiso legalizar las desalobradoras

El coste de una desalobradora oscila entre los 90.000€ y los 120.000 euros. Temerosos de perder sus inversiones y, además, enfrentarse a una multa, la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) promovió una asociación de plantas desalobradoras y de gestión de agua, con unas 300-400 plantas inscritas. Se dirigieron a la Consejería y a la CHS para legalizarlas intentando establecer un control. Entraron en negociaciones con Salvador Fuentes Zorita, expresidente de la CHS, y el consejero Antonio Cerdá, pero finalmente no accedieron.

“Según cuentan, el consejero Cerdá no quiso legalizar porque, de alguna manera, era darle la autosuficiencia del agua a la gente. Los agricultores habrían jugado con un mix entre el agua del trasvase y el agua de la desalobración“, explica Santiago Pérez. Las plantas inscritas en este listado de la COAG fueron las primeras que precintaron.

Además, los agricultores lamentan que todas las culpas sobre el deterioro del Mar Menor apunten a ellos. Los arrastres de las DANAS o el vertido de las depuradoras municipales que tratan las aguas residuales, también contribuyen a la contaminación de la laguna salada.

Cada vez menos agua para el regadío

“El Gobierno tiene que dar una solución. Nos tendrán que dar una alternativa, no es tan sencillo habernos embarcado en una serie de gastos y que ahora nos quieran dejar sin agua“, reclaman los agricultores. La agricultura de regadío se está convirtiendo en una gymkana, más después de que el Ministerio para la Transición Ecológica haya propuesto rebajar el caudal que se trasvasa. “En este primer paso, el Ministerio introduce una primera modificación que conlleva una reducción de los volúmenes trasvasables en nivel 2, de los 38 vigentes a los 27 hectómetros. Así como el aumento del umbral de aportaciones acumuladas en cabecera para alcanzar el nivel 1, de 1.200 a 1.400 hm3″, expuso el consejero de Agua, Antonio Luego.

Por tanto, “la posible reducción de volumen medio anual trasvasado se estima, en base a las modificaciones del informe, en un 5 por ciento. Un descenso de 10 hm3 adicionales de agua en el trasvase es una cantidad “nada despreciable. Ya que cada gota utilizada en los avanzados regadíos del trasvase tiene un gran rendimiento”, añadió.

El agua de lluvia o la dársena de Escombreras, posibles alternativas

Si los recursos actuales son insuficientes, podrían valorarse otras posibilidades para conseguir el agua para riego como recoger el agua de lluvias y escorrentías: “Evitaríamos inundaciones, arrastres de lodos y tierra al Mar Menor”, señala un agricultor.

Santiago Pérez Blaya propone “ir a un tratamiento conjunto, es decir, que se pueda llevar el agua salobre a un punto donde se desalobre todo el común. Desnitrificar la salmuera y verterla en la dársena de Escombreras, que es una zona catalogada como no sensible y no haría daño medioambiental que se tirar el agua, una vez sea tratada”.

Está claro que una solución hay que encontrar, porque el nivel freático ha aumentado desde que no se permite extraer el agua para desalobrarla. La Confederación está pidiendo que se extraigan 13 hectómetros cúbicos para que ese nivel se rebaje, pero los propietarios de los más de mil pozos que hay en la cuenca del Mar Menor no lo están haciendo. El agua es de una calidad pésima y no vale para riego. “¿Qué quieren que haga con ella? ¿A donde la tiro? No puedo regar con ese agua sin tratarla”, se queja otro agricultor.

 

Inma González López
Periodista y redactora. Puedes leerme también en Twitter: @inmagonzalezlop
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