domingo, marzo 7, 2021
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Editorial: Confinamiento psicológico

A poco más de un mes de que se cumpla el primer aniversario del confinamiento domiciliario de marzo, toda España, inmersa en una tercera ola, se pregunta lo mismo: ¿Cuándo es el final del Covid-19?

Durante algo más de un año ya nos hemos familiarizado con términos que hasta hace poco eran más propios de telediarios o periódicos, que de la población en general. Mascarilla, restricciones, medias, BOE, ERTE, toque de queda, etc. Pero si a alguna le tuviéramos que dar este mes de febrero el Oscar a la Palabra del año, sin duda sería coronavirus.

España sufrió un confinamiento total del 15 de marzo al 28 de abril

Las grandes preocupaciones todos estos meses han sido las necesidades del día a día, como es lógico el trabajo ha sido ese primer pensamiento de muchos españoles nada más levantarse. El miedo a perder su puesto, a la bajada de sueldo o directamente a verse si el, como les ha pasado a muchos.

Otra de las grandes lamentaciones de esta pandemia es la falta de ocio en el confinamiento. Ya que sin bares durante más de 100 días en los últimos 12 meses, sin reuniones sociales y hasta en ocasiones sin parques donde llevar a los más pequeños, han creado en todos ese sentimiento de encerramiento tanto físico, como mental.

El coronavirus ha puesto nuestra vida patas arriba, más aun la de las personas que han tenido que despedirse de alguien sin poder hacerlo

Pocos le han dado, y le dan, la importancia que la salud mental juega en nuestras vidas a cada momento, porque aunque muchos escépticos no lo crean, siempre está ahí. Por raro que suene, desde hace mucho, nuestras vidas se han convertido en trabajar de lunes a viernes, y el sábado tener la suerte de ir al supermercado como gran plan en la agenda semanal.

Cuadros de ansiedad, depresión, miedo a salir de casa, tristeza y un continuo estrés por no poder realizar nuestro día a día, no poder abrazar a nuestros familiares, no poder tomarte una cerveza con amigos y no ver la luz al final de un túnel, que ni la tan ansiada vacuna alcanza para darle al interruptor.

En conclusión, quedémonos en casa para cuidar nuestra salud física, pero no dejemos de cuidar nuestra salud mental, que también está con nosotros segundo a segundo

 

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